​Hay que mejorar la educación nacional

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Por Rubén Moreta


Las escuelas y los medios de comunicación de la República Dominicana siguen privilegiando el conocimiento y difusión de la “teoría de la creación divina” o su derivación más estilizada denominada “diseño inteligente”, con lo cual promueven deliberadamente la superstición religiosa.


Los maestros -mayoritariamente- echan al zafacón las explicaciones paleontológicas-antropológicas que describen la evolución del género humano y del universo en general, las cuales han esclarecido que hacen 13,500 millones de años apareció la materia y la energía, a partir del bigbang, con lo cual se inició la física; trescientos mil años después aparecen los átomos y las moléculas, dando inicio a la química; 4,500 millones de años atrás se formó la tierra y que hacen 3,800 millones de años aparecieron los primeros organismos, dando inicio a la biología.


La escuela dominicana no enseña que hacen seis millones de años surgió en la cálida región austral africana la última abuela común de humanos y chimpancés, y que hacen dos millones y medio de años se da la evolución del género homo en África, y que estos fabricaron los primeros utensilios líticos.


Los profesores del país no estudian ellos ni promueven la lectura de los libros El Origen de las Especies (1859) y El origen del Hombre (1871), autorías del biólogo y paleontólogo británico Charles Darwin, textos básicos para poder comprender el fenómeno de la evolución humana.


Los educadores no ayudan a comprender que los seres humanos somos primates (los primates incluyen los monos, a los simios y a nosotros los humanos) y no se enseña que los hombres y mujeres estamos genéticamente bien cerca de los chimpancés, al punto que en las regiones del genoma compartidas entre ambas especies, son idénticas en un 99%. El 29% de las enzimas y otras proteínas codificadas por los genes son idénticas en ambas especies. De los cientos de aminoácidos que componen cada proteína, el 70% de las proteínas no idénticas sólo difieren entre humanos y chimpancés en un promedio de dos aminoácidos.


Los centros educativos dominicanos no ubican a los estudiantes en torno a que África fue la cuna del género humano, y de que hacen dos millones de años los homínidos comenzaron a migrar de ese continente a Eurasia, desplazamientos que contribuyeron a concretar la evolución en diferentes direcciones y provocando las diferentes especies humanas.


Es tema tabú en nuestras escuelas públicas y colegios privados explicar que los antepasados del hombre y la mujer, después de la separación del chimpancé, se llaman homínidos, y que sus fósiles son estudiados con precisión y certeza mediante métodos radiométricos.


La evolución anatómica, fisiológica y neurológica de los seres humanos se comprueba de forma infalible por tres vías científicas: 1. comparando primates vivos, incluidos los humanos, unos con otros; 2. mediante el descubrimiento y la investigación de restos fósiles de primates que vivieron en el pasado y 3. Comparando sus ADN, proteínas y otras moléculas.


Los homínidos son agrupados por las características comunes. El más antiguo es el Sahelanthropus y Orrorin, de anatomía bípeda y cerebro muy pequeño, el cual vivió hacen siete millones de años. Le sigue el Ardipithecus, que vivió hacen 5.5 millones de años. El Australopitecos vivió hacen cuatro millones de años, y se caracterizó por tener una capacidad craneal de solo medio kilogramo, un tercio de la capacidad del hombre moderno. Contemporáneos con el Australopitecos vivieron el Kenyanthropus y el Paranthropus, este último poseedor de un cuerpo más grande. Luego vivieron los Homo Habilis, llamados así porque fueron los primeros en fabricar sus instrumentos y utensilios de trabajo. Estos físicamente se parecen más a nosotros y tuvieron una capacidad craneal de 600 centímetros cúbicos, mayor que de los primeros homínidos, aunque menor del tamaño del cerebro del hombre de hoy. Vivieron hacen 1.5 a 2.5 millones de años atrás.


Le sigue el Homo Erectus, que evolucionó en África hacen 1.8 millones de años, poseedor de un cerebro mayor y una mayor capacidad de locomoción, siendo el colonizador de Asia y Europa. Del linaje Erectus en la isla de Java, en Indonesia, vivió Homo Soloensis (el Hombre del Valle Solo), que estaba adaptado a la vida en los trópicos. Y en otra isla de Indonesia, la Isla de Flores, vivió una especie conocida como Homo Floresiensis, unos homínidos enanos con un tamaño promedio de apenas un metro y 25 kilogramos de peso, y en la cueva de Desinova en Siberia vivió el Homo Desinova, descubierto apenas en el 2010.


En Africa vivieron también el Homo Rudolfensis (hombre del lago Rodolfo), el Homo Ergaster (hombre trabajador) y el homo sapiens.


Finalmente, después del Homo Erectus sobresale el Homo Neanderthalensis, que debe su nombre por haber sido localizados en el Valle de Neander en Alemania, quienes se adueñaron de Europa y de oriente medio y se extinguieron hacen apenas treinta mil años, encontrándose muchos fósiles en España donde parece que fue el último lugar donde vivieron.


El autor es Profesor UASD.

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