​La iglesia en el empoderamiento hacia la equidad de género.

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La iglesia católica ha hecho siempre un papel social importante y fundamental en la construcción de los pueblos. En la cotidianidad de sus trabajos, la mujer tiene un rol, aunque no se le ha abierto la puerta al sacerdocio. En cambio esta favorece el trato equitativo del Estado hacia las mujeres de acuerdo a su naturaleza humana, es decir, nace con los mismos derechos ente Dios.


Se enfoca a todo el quehacer humano, en consecuencia, cualquier objetivo en ausencia de la mujer quedaría inconcluso. Favorece una sociedad incluyente, afirma que en la actualidad hasta en las sociedades desarrolladas, la mujer por su participación y preparación ha avanzado en sus objetivos pero no lo ha logrado totalmente.


Se resalta la disposición de las mujeres a entregarse por completo en torno a un objetivo, sin importar la remuneración. En consecuencia se convierten en heroínas. Sus acciones generan confianza, son transparentes, justas y amables. El éxito es su compañero por su carácter y persistencia al decir siempre yo puedo.


Ve la mujer como un ser de amor. Su fortaleza la alimenta el afecto y apoyo de los demás. El prójimo contribuye a su éxito y vida positiva.


Aprecia el esfuerzo y la fuerza de voluntad de las mujeres cuando caminan en torno a un propósito. La mujer se inserta en la meta hasta llegar a ella. Su papel como agente de cambios es invencible.


Ve la mujer como un ser notable, una joya, un perfume, que llena los espacios donde llega y deja sus huellas. Es resultado de los principios y valores adquiridos en el seno familiar y social. Su ser está impregnado de los elementos químicos genéticos del ser humano.


Proyecta la mujer por medio de María cuando fue visitada por el ángel el cual le dijo bendita entre las mujeres. La mujer se adentra en su propia esencia, idealismo, exuberancia, hogar, sociedad, belleza, turbaciones, luz, meta y vida.

La mujer es un ser llamado a vivir en armonía con la naturaleza, consciente de su función para la que vino al mundo.


En horas buenas la iglesia puede ser determinante en el empoderamiento de un pueblo. Cuando existe un nivel de consciencia es un paso al logro de una meta. El problema del machismo es una preocupación de todos. Es nuestra obligación contribuir a la eliminación de la violencia de género. El Estado ha de ser más profundo en el ataque de la violencia y el empoderamiento de las mujeres.


Las mujeres son flores, diamantes, son semilla, chocolates, embriones, por todo esto merecen ser respetada y conservadas. Rechazamos la violencia de género. Viva la vida.

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