​Restricciones sofoque de la pandemia y derechos humanos.

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Lucila



La aparición de esta crisis sanitaria era vista como una utopía. Se hacían comentarios en los medios de comunicación, sobre los estragos de un virus en China, pero nadie pensaba que se convertiría en una pandemia. Ya antes la humanidad se había enfrentado a virus mortales, tal es el caso del VIH, el Cólera y Evóla. Estos virus no tuvieron esa propagación. Se pensaba que pasaría lo mismo. Observar los chinos con mascarillas, no nos creaba preocupación y se veía esto como algo que no iba a pasar de ahí.


Resulta que, las características del coronavirus o COVID-19, son muy distintas a las enfermedades antes mencionadas. El modo como evoluciona la infección, permite que, antes de identificarla en un organismo, ya este haya contagiado tres o más personas. Era necesario tomar en cuenta algunos factores y no dejar salir el virus del país de origen. Se tomaron medidas para impedir la entrada de los chinos, pero no la de Italia en donde había mayor peligro.


La pandemia no dio espacio para la planificación, las medidas restrictivas terminarían afectando y privando de sus derechos fundamentales a una parte significativa de la población. Especialmente los que sufren desamparados de todos tipos. Aquellos que no tienen a que echarle manos y luchan por la subsistencia. Se ha tratado de atender a esos sectores, pero estos programas tienen sus debilidades, una mayoría de gran vulnerabilidad no goza de los beneficios y protección gubernamentales.


En atención a este contexto de la crisis los organismos correspondientes han dado un paso de alerta a los gobiernos. Lo han provisto de consejos a seguir para proteger esos sectores. Las medidas para frenar el COVID-19, debe realizarse dentro del enfoque del respeto de los derechos humanos. Mediante el marco legal de la declaración 1-20 “COVID-19” y Derechos Humanos y 1-2020 Pandemia y derechos humanos en las Américas.


Los organismos recomiendan que las medidas que afecten los derechos deben ser limitadas y condena el uso de la agresividad, violencia para hacerlas cumplir. Todo ciudadano tiene derecho a exigir el cumplimiento de sus derechos constitucionales. En cambio en estos momentos, hay que enfocarse en que el cumplimiento de medidas que a veces están en contra de los derechos, es por la salud de todos, se deben comprender, sin que exista la necesidad de reprimir.


No es momento de sensibilizar, ni de educar, hay que asumir. No se puede correr el riesgo de hacer colapsar el sistema de salud, por la terquedad de uno que otro ciudadano y crear una crisis mayor. Con esto no me pongo de acuerdo con los agentes policiales, que actúan como fieras ante los ciudadanos, sin sensibilidad humana, este es un capítulo pendiente. Estos actúan con divergencia ante las creencias del hombre de contar con ellos para su protección.


Adaptados a otras formas todos a sobrevivir, pensando en nosotros, nuestras familias y los demás y sus familias. Es momento de compasión, de comprensión y dar amor.

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