Trump: «Mantente fuerte Israel, el día 20 se acerca»

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EL MATERO, LAS MATAS DE FARFAN.-- La nueva batalla del conflicto árabe-israelí que se juega en el plano internacional se antoja cuanto menos delirante. Tras la aprobación de una resolución en la ONU contra los asentamientos judíos en Cisjordania, impulsada por Barack Obama, presidente saliente de EE UU, el futuro líder estadounidense, Donald Trump defiende lo opuesto, por lo que la situación no puede ser más desconcertante. Por si fuera poco, el jefe de la diplomacia de EE UU, John Kerry, que por ende también está en retirada, insistió ayer en la política desarrollada por Obama en Oriente Medio estos ocho años, y específicamente en Israel.


En medio de esta crisis diplómatica a la que Netanyahu ha respondido sin miramientos, Trump incendió ayer las redes al pedir a sus amigos israelíes que se «mantengan fuertes, el 20 de enero se acerca rápidamente», en alusión al día en el que tomará posesión de su cargo. «No podemos continuar permitiendo que Israel sea tratado con total desprecio y falta de respeto», escribió en su cuenta de Twitter. «Israel solía tener en EE UU un gran amigo, pero... ya no», agregó, dando a entender que cuando se siente en el Despacho Oval, su prioridad será retomar el acercamiento a Jerusalén. «El comienzo del fin fue el terrible acuerdo con Irán y ahora esto (en relación a la resolución de ONU)», añadió.



Con su ya conocida diplomacia a golpe de tuit, el magnate criticó abiertamente la decisión de la Administración Obama de no vetar la propuesta de resolución en el Consejo de Seguridad de la ONU el viernes pasado, que declaró «ilegales» los asentamientos israelíes, y se refirió también en esos términos a toda construcción en Jerusalén este. Mientras Trump tecleaba los 140 caractere, en Israel se aguardaba con gran expectación el discurso del secretario de Estado de EE UU, John Kerry, sobre el conflicto israelopalestino, con el que se estimaba de antemano que la Administración saliente querría dejar sentados determinados principios para un futuro acuerdo entre las partes, y así influir sobre la presidencia de Trump.



Kerry, aunque defendiendo la necesidad de Israel de gozar de fronteras seguras y de combatir el terrorismo, hizo un planteamiento de los principios políticos para la paz, los cuales difieren en varios puntos clave de la postura oficial del actual Gobierno de Israel. Los dos puntos centrales son un acuerdo en base a las líneas del 67 con intercambio de territorios y Jerusalén como capital de Israel y Palestina, sin nuevas divisiones. «Esto garantizará la accesibilidad a los lugares sagrados en el marco del status quo y asegurará que Israel se pueda defender y que los palestinos puedan proporcionar seguridad a sus ciudadanos en un país desmilitarizado», recalcó.



El jefe de la diplomacia recalcó que «hay que poner fin totalmente a la ocupación, un tema fundamental para los palestinos». En determinado momento, pareció casi justificar al primer ministro Benjamin Netanyahu al señalar que «él apoyó públicamente la solución de dos Estados», pero agregó que «sin embargo, su coalición es la más derechista en la historia de Israel, comprometida con los asentamientos y por ello, conduciendo en la dirección opuesta, hacia un único Estado».



Los palestinos recalcan hace ya tiempo que si Israel continúa construyendo en los asentamientos, ya no será viable dividir el territorio de modo que pueda funcionar un Estado palestino junto a Israel. La alternativa que hoy la mayoría de los palestinos prefiere y considera la única probable (según la última encuesta del Instituto de Opinión Pública del profesor Khalil Shkaki), es la de «un solo Estado». Esto significa que en ese Estado israelíes y palestinos sean ciudadanos con igualdad de derechos.


Sería, en la práctica, la desaparición de Israel como Estado judío. En opinión de John Kerry, «la agenda de los colonos determina el futuro de Israel y en la dirección actual, van en camino a dejar de ser un estado judío y democrático».


Netanyahu respondió asegurando que el discurso de Kerry fue «sesgado» y «obsesivo» con las colonias judías en territorio ocupado. «Ha hablado de forma obsesiva sobre los asentamientos y apenas ha tocado las raíces del conflicto: la oposición palestina a un Estado judío cualesquiera que sean sus fronteras. Ha sido una gran decepción. Me ha sorprendido», añadió.



Hacía este comentario horas después de un hacer un sorprendente anuncio desde Jerusalén que dejaba claro que a pesar de las declaraciones airadas de los últimos días, trata de rebajar la tensión diplomática desatada tras la resolución de la ONU.


En el últimomomento, cuando estaba a punto de reunirse la comisión de Planificación y Construcción del Ayuntamiento de Jerusalén que iba a aprobar la construcción de aproximadamente 460 unidades de viviendas en dos barrios ubicados en la parte Este de la ciudad, llegó una orden del jefe de Gobierno por la cual se aplazaba la decisión.


La intención de fondo, evidentemente, es no ser acusado de provocar un nuevo roce con Washington.


El motivo es «evitar un conflicto» con la Administración Obama y «que la comunidad internacional relacione» la aprobación de estas viviendas con la condena de la ONU a las colonias y el reproche sobre este asunto que hizo Kerry, explicó a Efe Hanán Rubín, miembro del comité.


Se trataba de 316 apartamentos en Ramot y otros 174 en Ramat Sholmo, colonias en territorio palestino «ocupado», según la comunidad internacional, y que Israel define como barrios judíos. Por su parte, la Alcaldía de Jerusalén sí aprobó la construcción de un edificio de cuatro plantas en el corazón del barrio palestino de Silwán, en la zona este.





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