Los apátridas en la República Dominicana.

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El Matero, Las Matas de Farfán.- Los dominicanos están preocupados por la migración creciente de haitianos a la República Dominicana, lo ve como que constituye una amenaza para la seguridad nacional.



Para determinar la justeza de las impresiones es necesario, estudiar la política migratoria que existe en la comunidad internacional y la importancia de la presencia de los refugiados internacionales existentes en sus países, obligándole a tomar mediadas importantes en favor de los inmigrantes y del desarrollo de los pueblos.



Viendo las medidas tomadas por sociedades como la de los Estados Unidos, ACNUR, refleja el manejo que están haciendo algunas sociedades del tema, como el caso de la República Dominicana, con la campaña sin papeles no hay nadie, significando la presencia en el país de casi un millón de haitianos apátridas.



Sin perder ni ganar amnistía internacional, juzga la República Dominicana y custodia el comportamiento de la República Dominicana, frente a la migración especialmente la haitiana. Afirmando que ha violado la política migratoria.



La población haitiana en la República Dominicana, vive en un estado de ansiedad y de falta de reconocimiento, a pesar de que no se le niega ningún servicio, es una clase inferior, que no disfruta de derechos a plenitud.



Aunque tenga el derecho a disfrutar de los beneficios de las leyes en verdad su situación de apátrida se lo impide porque la falta de documento le cierra muchas puestas.



Con la apertura de la campaña de regularización de extranjero de ascendencia haitiana, ha limitadola libre circulación de los haitianos en la República Dominicana. El cambio en la política migratoria, por los miedos que provoca una posible unificación de la isla. En dos naciones culturalmente distintas.



Se quiere decir que la política migratoria dominicana, especialmente con el trato a los migrantes haitianos, se critican las medidas migratorias como discriminatorias. En realidad los haitianos son muy bien tratados por los dominicanos. Se utiliza su mano de obra en todos los niveles de producción y en la construcción de la infraestructura dominicana.



Desde el siglo XX los haitianos constituían los bateyes en las plantaciones de caña de azúcar, donde venían en calidad de braceros, disfrutando de escuelas y hospitales dentro de los bateyes. Estos venían mediante un contrato bilateral entre ambos gobiernos.



A raíz de la caída de la caña de azúcar otros migrantes comenzaron abrirse paso en otros lugares de trabajo, los dominicanos migraron a trabajos fáciles, como el motoconcho, la rifa y otros actos poco lícitos, dejando los puestos de trabajos vacantes para el disfrute de la mano de obra haitiana.




Lo que dice la comunidad internacional es que en función de las circunstancias presentadas desde el siglo pasado, estas personas, que han hecho vida en la República Dominicana, se han multiplicado, existiendo una juventud nacida en el país, sin declarar, que no son ni dominicanos ni haitianos, por lo tanto son apátridas, pues no son dominicanos ni son haitianos.


En verdad si se fuera hablar de justicia, la situación de estos dominicanos de ascendencia haitiana es muy difícil, para el disfrute de sus derechos humanos.


Esta situación de estos seres humanos debe tener una solución, pues en la política migratoria se define muy bien la solución de estos casos, que los dominicanos disfrutan en los lugares donde residen en el mundo, aunque los contextos son diferentes.


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