El plan haitiano.

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Como he sabido de todos, en las diferentes actividades laborales que se realizan en el país, sobretodo en el área agrícola, trabajan miles y miles de haitianos, con patrones que tienen armas de fuego, en muchos casos varias.

Estas armas están al alcance de los haitianos, por lo que una vez ellos se pongan de acuerdo y escojan el día en que van apoderarse de ellas para eliminarnos a nosotros, le será fácil, si además escogen una fecha festiva para el ataque general y coordinado.


Con lo alegre y gozoso que somos los dominicanos, muchos borrachos, otros resacados, dormidos, etc. Cuando nos demos cuenta ya habrá echado raíces esa intención y habrá hecho mucho daño.


Por si todo esto fuera poco , ellos, hombres y mujeres venden de todo tipo de productos alimenticios, entre ellos frutas y demás, es decir que si ellos le da por envenenarnos serán muchos los desaparecido por esa vía.


A esto se le agrega la gran cantidad de haitianos armados y otros económicamente fuertes que distribuyen armas en el país. Se le suma la gran los residentes de manera ilegal que viven en el país, una vez se armen van a unir todas esas gentes con autoridad, si alguien no se alinea lo matarán y culparán a los dominicanos, mataran dos pájaros porque los demás estarían obligados a obedecer.


Si algo faltara en este plan macabro en contra del país, desde siempre lo hemos tenido, un grupo de malos dominicanos, prohaitianos, que siempre han estado y estarán a favor del otro lado. Lo bueno es que estos advenedizos son conocidos en cada punto del país. Lo que nos permitirá tan pronto suene el primer tiro, ir a buscarlo para arreglar cuenta primero con ellos, para no permitirles nos sigan traicionando.


Quiero aclarar que este plan no me lo ha confiado ningún haitiano, ni es necesario, pues yo como ustedes sé que ellos no se sienten bien trabajando para nosotros, que ellos no han renunciado a los que entienden que es de ellos, que quisieran hacerse de todo lo que es nuestro, que ellos no pudieron alcanzar. En fin mi percepción es que ellos están al aceche.


Así las cosas y así son las cosas, dejemos de dormir en los laureles, comencemos a sacar estas gentes, antes de que sea tarde. No hay tiempo que perder.


Justo Lebrón.

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