La marcha verde, “ni tan poco, ni tanto”

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La marcha verde, la oposición, el país y ni siquiera el gobierno pueden conformarse con el show de mal gusto. La película mal dirigida y peor actuada que ha presentado la procuraduría general de la república, solo una parte de los involucrados detenidos, unos días presos con todas las comodidades y luego para su casa, por el amor de Dios o por amor a Dios, esto no puede ser así. No.


No porque el solo hecho de pensar que esto va a pasar, duele, molesta, indigna y con el pueblo no se debe jugar de ese modo, al pueblo no se debe burlar así. El gobierno tiene la obligación constitucional de velar, cuidar, proteger los bienes del pueblo, para que estos sean usados en provecho del mismo, nunca en perjuicio de particulares e implicando como en este caso un enorme daño a los fondos públicos. No presidente. Ni tan poco.


Por otro lado, no puede aspirar la marcha verde, la oposición, ni el país a que el presidente constitucional de la República, renuncie. Esto sería en primer lugar admitir, reconocer, que ha tomado parte de ese grupo de mafioso que se dispuso a comerse el país, para enriquecerse ellos y solo ellos. Sería además renunciar a su responsabilidad primogénita de velar por los intereses del pueblo.


Que una vez puesto en peligro por quien o quienes fueren entonces su deber es usar todo el poder del cargo y del pueblo para, primero recuperar la mayor cantidad de este dinero y segundo conseguir que los tribunales sentencien, castiguen de manera ejemplar a todos estos mafiosos y corruptos.


Eso si hay que hacerlo, pero la marcha verde, la oposición, ni el país, pueden pedirle al presidente que renuncie. Ni tanto.-

Justo Lebrón.-

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