​Educación en medio de la pandemia.

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Lucila



Hace exactamente una década, se dijo que aquel que no supiera más de una lengua, usar el internet, iba a ser analfabeto. Desde ese tiempo se vislumbraba que las tecnologías iban a permear la vida de los hombres. El principal tema era la educación a distancia virtual. En cambio la educación a todos los niveles no ha puesto atención a estas predicciones evidentes y su resistencia se convierte en una barrera al uso de las tecnologías de la información y la comunicación en el aula.


Ahora como si fuera planeado, la necesidad obliga aquellos, que lleno de temor a tocar un dispositivo electrónico de los utilizados para navegar en el internet, tienen que aprender a utilizarlo para poder sobrevivir. Cosa que jamás íbamos a imaginar. Se puede comparar el contexto al caso haitiano, los mismos en poco tiempo se apropian del idioma del círculo que lo rodea por su necesidad de sobrevivencia. Contrario los que están conviviendo con ellos no aprovechan ese potencial y aprenden otra lengua, evidentemente no tienen las mismas necesidades.


En este momento los docentes universitarios y a cualquier nivel educativo tienen que insertarse obligatoriamente en las tecnologías para poder responder a los compromisos contraídos con sus instituciones educativas y continuar una vida normal.


La crisis del sistema de salud, por la pandemia del COVID-19, debe tener una respuesta hacia el desarrollo humano, el papel de las instituciones superiores fortalecer los procesos de cambios que el momento requiere, nuevas formas de enseñar, aprender y producir el conocimiento, la solidaridad, el amor, la preservación de los ecosistemas y de la vida. Es fundamental la producción del saber; como lo requiere el siglo, en el que vivimos.


La educación es ahora ha de reorientar sus normativas, visión y misión para enseñar a vivir en tiempos difíciles. Tomando en cuenta el valor del hombre humano y luego el profesional. Se necesitarán jóvenes con vocación competitiva, amor propio, fuerza de voluntad e impulso para la continuidad de la vida.


Se requiere especialmente responsabilidad en el alumnado, necesitan comprender los objetivos y ser consciente que su formación es un compromiso de ellos con sí mismos. Han de identificarse con los paradigmas que el momento deja ver. Contrario a un sistema individualista cómo el que nos tiene estacionado en el momento, el nuevo modelo se inspira en una ideología colectiva.


Finalmente tanto estudiantes como docentes les corresponde la ardua tarea de monitorear el mundo. El conocimiento hay que ponerlo al servicio de la humanidad. Es momento de trabajar una mejor vida en el planeta para todos los seres vivos. Impedir que la crisis sanitaria no empuje a una crisis social y política, causada por una juventud desorientada y encharcada en medio de las grietas de una pandemia.

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