Palabras de Roberto Fulcar ministro de Educación en inicio del retorno gradual a las aulas.

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DIARIO EL MATERO, Santo Domingo.-Funcionarios del MINERD, Comunidad educativa en general, Familia dominicana, Saludos especiales para nuestros queridos y extrañados estudiantes aquí presentes y a los que en todo el país tienen esta mañana su mente y corazón puestos en la escuela.


Demos un cálido aplauso de apoyo, de compromiso y amor a los estudiantes presentes y todos los estudiantes de cada regional, distrito y centro educativo de la República Dominicana.


Hoy, yo me siento como el día en que fui a acompañar a mis dos hermanas mayores a su primer día de clases, sin que a mi me correspondiera ir, porque no tenía aún la edad requerida.


Mis padres me mandaron a acompañarlas a lo que sería para mi una experiencia inolvidable, tanto que aún la recuerdo en esta mañana.


La escuela, no es un cajón de madera, no es un armazón de cemento, varillas o ladrillos dispuestos organizadamente. No! La escuela es una relación cálida, fraterna, amorosa y solidaria; una complicidad entre iguales de cada estudiante y su cohorte, entre una maestra y sus alumnos, similar a la relación entre una gallina y sus pollitos; un sólido compromiso entre un colectivo educativo y una comunidad.


Después de las pérdidas humanas, el peor problema generado por el Covid-19, su más triste consecuencia, fue la obligada ruptura de los hilos sagrados de la cercanía y la calidez entre los seres humanos.


El coronavirus ha sido la peor pandemia de la humanidad, porque su arma más contundente ha sido romper la cercanía, proscribir los abrazos, ocultar las sonrisas y convertir al encierro en norma.


Por eso será recordada como la peste que nunca debió venir y que nunca deberá volver. Y si en un ámbito de la vida la Covid-19 ha resultado especialmente difícil es en el de la educación.


Cada puerta de una escuela que se ha cerrado en el mundo ha representado una multiplicidad de corazones que se han entristecido, porque el rol de educar, la pasión de construir conocimientos, la alegría de ver a otros aprender es una experiencia incomparable e insustituible.


Cuando en la República Dominicana nos vimos obligados a anunciar el cierre de las escuelas y a decir que la educación, por el momento, ya no tendría lugar en su más lógico y natural espacio, lo hacíamos conscientes de que ante la pregunta humana y natural de ¿Cómo va a hacer? No habría más respuesta que una inmensa pena. Pero había que hacerlo a cualquier precio.


Sentado una noche en casa del entonces presidente electo y hoy presidente de la república, Luis Abinader, dábamos vuelta al pensamiento sobre el desafío que se nos venía encima; ¡educación en tiempos de pandemia!


La pregunta de aquella noche quedó grabada para mi memoria,. Recuerdo que el presidente electo me preguntó -¿Roberto qué debemos hacer? Mi respuesta fue la siguiente; -Luis, mantener abiertos los planteles e iniciar el año escolar bajo las características tradicionales sería exponer a nuestros estudiantes, a sus profesores, a todo el equipo escolar y a su familia a un contagio masivo, y por otro lado, decretar la anulación del año escolar sería como la sentencia del más injusto de los tribunales. Y la respuesta del presidente electo, que me hizo respetarlo, quererlo y admirarlo más fue determinante; «yo no puedo permitirme como presidente de la república, que mientras mis hijas estudian en el exterior los estudiantes dominicanos tengan que perder un año escolar por razones económicas o sociales. Eso es inadmisible para mí y para ti. Hay que buscar una solución.´´


Así nació la propuesta de implementación de la modalidad de educación a distancia de la que hoy disfruta nuestro estudiantado y que tal vez no es perfecta, pero por alguna razón ha erguido el orgullo de los maestros dominicanos, ha generado disfrute en nuestros estudiantes y ha llamado la atención de otros ojos, de aquí y de diversas partes del mundo.

En todos estos meses desde noviembre del año pasado hasta acá, el Ministerio de Educación ha tenido que vivir los fuegos cruzados de dos posiciones extremas, de dos visiones y  claro está, de dos intereses encontrados.


Una postura que ha postulado desde siempre la apertura total y generalizada de todos los centros educativos, en sus diatintos niveles y modalidades, por un lado, y por el otro, una postura con tendencia a sentarnos en la cómoda mecedora de la inactividad a ver pasar el COVID-19, esperar a que se vaya y luego continuar con la educación cuando se pueda.


Nos han preguntado decenas de veces, si hemos recibido presiones de una de estas posiciones, de uno de estos intereses y nuestra respuesta sincera siempre ha sido la siguiente: De una no, de las dos! A veces no, siempre! Y lo vemos como algo normal, pero la lógica del gobierno ha sido adoptar en cada momento y circunstancia las decisiones más adecuadas, responsables y pertinentes, sin importar si resultan o no las más agradables ni las más aplaudidas.


La que hemos tomado en esta coyuntura e implementamos el día de hoy, 6 de abril de 2021, es una decisión responsable del Ministerio de Educación, de nuestro permanente aliado el Ministerio de Salud Pública, del Gabinete de Salud y del gobierno dominicano liderado por el presidente Luis Abinader.


No debemos proclamar una apertura masiva y desorganizada que pudiera propender a un disparo en los brotes de contagio. Tampoco debemos temer a iniciar el retorno, sobre todo como lo hemos planeado y organizado: De forma gradual, escalonado, ordenado, voluntario, controlado y bajo consentimiento de la familia, de forma que si un padre no lo desea no tiene la obligación de enviar a su hijo a la escuela, pues para eso continuaremos con la modalidad de educación a distancia, a través de los cuadernillos, la radio, la internet y la televisión.


Como hemos dicho, será un proceso controlado, con seguimiento riguroso día por día, y si en el camino ocurriera un rebrote de coronavirus, estamos organizados y preparados junto al Ministerio de Salud Pública para atenderlo inmediatamente y tomar la decisión más adecuada, que podría ser el cierre del plantel, en cuyo caso los estudiantes de ese centro retornarían a sus hogares para continuar con la estrategia Aprendemos en Casa Preservando la Salud.


Yo no sé, señor presidente, de dónde podría venir una critica más fuerte, si de los que proponen el sueño de la mecedora hasta esperar que el COVID se vaya por su cuenta o si de los que quieren una apertura sin escala que no garantiza el control y la seguridad de nuestra comunidad educativa.


A todos los escuchamos, a todos los comprendemos y en todos reconocemos motivos y razones. Las caractetísticas bajo las cuales se lleva a cabo este retorno toma en cuenta lo más razonable de las distintas opiniones, por lo que esperamos que en torno a él se unifique toda la familia dominicana.


En apenas semanas, el Ministerio de Educación ha intervenido cerca de dos mil centros educativos, ubicados en los 48 municipios que, de acuerdo al Ministerio de Salud, presentaron en el momento de la decisión un nivel de contagio no mayor del 5%.


Cientos de brigadas de ingenieros, arquitectos, albañiles, carpinteros, obreros en general han trabajado sin cesar para garantizar que las escuelas estén en condiciones de seguridad, salubridad y dignidad para recibir a nuestros estudiantes.

Señor presidente, esta amplia jornada de acondicionamiento correctivo es financiada con fondos descentralizados administrados por las Juntas de Centros en cada comunidad y municipio, al ampara de la Ley General de Educacion y la de Compras y Contrataciones. 


En cada uno de los 48 municipios las juntas, con fondos suministrados por el Ministerio de Educación, han contratado estos trabajos y servicios movilizando la economía local a tal punto que la pintura se agotó en la mayoría de las ferreterías de las provincias y municipios del país.


Este inicio del retorno gradual a las aulas se realiza en planteles dignos. Las escuelas que hoy abren disponen de servicios sanitarios, agua, electricidad, material gastable; de un protocolo de bioseguridad, de mascarillas para profesores, estudiantes, directivos y administrativos, de dispensadores de alcohol en gel, de jabón, agua y productos de limpieza.

Las persianas están bien puestas, tenemos suficientes butacas, todas las escuelas tienen escritorios, pizarras, borradores, y sus entornos han sido adecuados.


Por eso quiero invitar a los padres, madres, tutores, estudiantes, a la familia completa, a los empresarios, a los periodistas y comunicadores, a las asociaciones, a la nación en general, a que nos acompañen en este nuevo reto.


Es justo expresar un agradecimiento muy especial a un grupo de amigos, que a través de las instituciones que dirigen y con la motivación del señir presudente, se unieron en tiempo record para hacer posible que hoy los centros educativoa de los municipios que inician el retorno a la semipresencialidad estén adecuados.


Gracias al Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones, a la Unidad de Electrificación Rural y Sub-urbana (UERS), al Ministerio de Deportes, al Instituto Nacional de la Vivienda, al Gabinete de Construcción, al Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados- INAPA, a Edeeste, Edesur, Edenorte, a la Empresa de Generación Hidroeléctrica Dominicana (EGEHID), al Instituto Nacional de Educación Física y a la Comisión Presidencial de Apoyo al Desarrollo Provincial. Gracias a todos ellos por su apoyo a la educación dominicana.


Agradecemos tambien a todos los aliados que acompañan al Ministerio de Educación en la implementación del Plan de Educación para Todos Pteservando la Salud. Gracias a Unicef, la Asociación Dominicana de Profesores- ADP, Iniciativa Dominicana por una Educación de Calidad- IDEC, al Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo – PNUD, INICIA Educación, la iglesia católica, la iglesia evangélica, a la Federacion de Padres, Acción Empresarial por la Educación- EDUCA, las distintas Asociaciones de Colegios Privados, las universidades y a toda la sociedad dominicana, especialmente los que han tenido la paciencia, la comprensión y sobre todo la confianza en nuestra gestión.


Inauguramos hoy una nueva etapa del plan Educación para Todos Preservando la Salud, que combina labestrategia  Aprendemos en Casa con el inicio delnretorno gradual a las aulas.


Esta es la escuela de la nueva educación esta es la educación del nuevo modelo educativo, este es el modelo de educación para vivir mejor, este es el cambio educativo del gobietno del presidente Luis Abinader para todoa los noñas, niñas y adolescentes de la República Fominicana

Muchas gracias!

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