El derecho a decidir.

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Por: Manuel Emilio Duvalls Ledesma.


Cuando se habla del derecho a decidir, pensamos siempre en el derecho a la auto determinación de los pueblos, pero no siempre es así. En este caso, me voy a referir al derecho a decidir que tiene una persona sobre sí misma; es decir, el derecho a decidir sobre su propia vida. Para poder describir el derecho a decidir sobre la vida o a la muerte, es un derecho siempre cuestionado en la sociedad, tanto por el hombre de “apié”, como por el Gobierno de la Nación, que es quien impulsa las leyes, que luego son aprobadas por el Parlamento, sobre el derecho que asiste a las personas. Pero no siempre la mayoría de las personas, están de acuerdo con las leyes promulgadas por el Gobierno de la Nación, sobretodo, cuando se trata de personas que necesitan con urgencia la promulgación de una ley que proteja sus derechos, los de sus familiares y amigos. 


En esta ocasión, quiero hablar de un tema bastante complejo para la sociedad, ya que existen diferentes ideologías enfrentadas, de cómo deben ser regulados estos derechos, pero no podemos olvidar que el gobierno, casi nunca, le interesa resolver los problemas que afectan a la sociedad, porque al parecer, necesitan del debate para subsistir políticamente, aunque esas personas que precisan de ese derecho, padecen enfermedades incurables, y para ellos, la única solución es que se les deje decidir sobre su vida, y acabar con dicho sufrimiento, por medio del derecho a morir con dignidad. 


De la misma manera que un pueblo tiene derecho a decidir sus propias formas de gobierno, una persona también debería de manera individual, tener derecho a decidir su derecho a la vida y a la muerte, cuando esta persona se encuentre padeciendo de una enfermedad crónica, ya que cuando una persona padece de una enfermedad incurable, no solo sufre esa persona, sino que también sufren todas las personas de su entorno familiar.


El derecho a decidir sobre tu propia vida


Los políticos siempre se oponen a la libertad de las personas cuando estos se disponen ejercitar su derecho a la vida y a la muerte, a vivir una vida digna, o a morir con dignidad. Siempre que sale a la luz el tema de la Eutanasia, ahí están los partidos políticos, enfrenándose entre ellos, convirtiendo un tema tan delicado, en un debate político, con el simple hecho de hacer teatro barato, con la complejidad que presenta el asunto, ya que su finalidad es sacar una renta política jugando con la dignidad de estas personas, y de sus familiares, que sufren en carne propia, la manera de lidiar con el problema. Cada minuto que pasa sin que se halle una solución a este problema, es un verdadero calvario para las personas que piden desesperadamente, que se apruebe una ley, que les ayude a acabar con su sufrimiento. Acabar con una vida postrada a una cama, o a una silla de rueda y rompiendo las cadenas de este Dragón que les lleva sigilosamente a una muerte con padecimiento y constante dolor.


“Buitres políticos”


Para describir a esos personajes que constantemente se oponen a la promulgación de una ley a morir con dignidad, solo hay una forma, “Buitres políticos y seres desalmados” capaces de acusar de manera desvergonzante a los proponentes de la aprobación de la eutanasia de impulsar el suicidio asistido. Según ellos, legalizar la Eutanasia, es una política de recorte, argumentando que, no le cuesta nada al Sistema de Salud Pública, una persona que este sana, mientras que una persona enferma crónica poli-medicada, pluripatológica, reporta demasiado gastos al Sistema de Salud Pública, por lo que si una persona de estas fallece o es empujada al suicido por la vía de la Eutanasia, el estado está ahorrando muchísimo dinero. Yo pregunto… ¿Desde cuándo el Estado tiene un Sistema de Salud Pública, que de cobertura a la población? ¿Desde cuándo al Estado le importa si una persona enferma necesita cuidados medico, comida, ropa, zapatos, o una asistencia personal pagada por el Estado? ¿Desde cuándo?


El sistema de Salud Púbica en nuestro país, es abusivo en todos los sentidos. Los ciudadanos pagamos impuestos para que el Gobierno y sus Ministros puedan vivir a cuerpo de reyes, y se permitan el lujo hasta de humillar a su pueblo, y lo peor de todo es que todavía aún, hay personas cegados por el fanatismo político, y enfermizos de ignorancia, que defienden a esas alimañas que se hacen llamar políticos. Los ojos no son para ver, sino para mirar, porque para ver no hay que tener los ojos abiertos, porque al cerrar los ojos, se ve mucho más claro el objetivo. Para mirar se necesitan los ojos, pero para ver se necesita el cerebro “Ideas y Pensamientos”. Pero ya sabemos, el impulso analfabeto favorece a lo que detentan el poder. Hay personas que tienen la cabeza del tamaño de un güiro, y el cerebro como el excremento de un mosquito


La vida y la muerte


La vida y la muerte son dos almas gemelas, la muerte nace con la vida y la vida acaba con la muerte. La muerte es la sombra de la vida, y la vida es el recuerdo de la muerte. Frente a los argumentos de los que se oponen, hay que destacar que la Eutanasia es un derecho a decidir sobre su propia vida para acabar con el sufrimiento, y en ningún caso, una obligación, sino más bien, un derecho que tiene cada ciudadano y puede ejercerlo cuando lo desee, por lo que no se puede impedir a una persona su derecho de manera individual, porque el dolor no entiende de ideologías para todas las personas.

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