​Valores cívicos en la educación un tema en extinción.

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Por: Ireni Arvelis Sierra Pérez.


Consideramos a una persona con valores cívicos aquella que exhibe comportamiento ejemplar, que cumple con sus deberes de ciudadano, respeta las leyes y contribuye al funcionamiento correcto en el medio que se desenvuelve y del bienestar de la sociedad en general.


Pensando en esta definición me remonto a aquellos años donde se respetaba los valores patrios, la familia y, a las personas mayores sean conocidos o no, y es que una sociedad que cuida de sus viejitos es una sociedad que piensa en el futuro, porque esos viejitos ya cumplieron con su deber ciudadano, trabajaron, pagaron sus impuestos, para que los niños y jóvenes puedan formarse y contribuir al sostenimiento social.


En estos momentos quiero enfocarme en aquellos valores patrios, que llenaban de orgullo nuestros corazones con el solo hecho de mencionarlos; estos hacían que nos sintamos dueños de una patria libres de opresión extranjera, pero estos valores van menguando a ritmo vertiginoso. La invasión es ya un hecho, y las fronteras son inexistentes.


Donde están aquellos contenidos que se trabajaban en las escuelas sobre moral y cívica; que dicho sea de paso estas eran asignaturas de nuestro currículum, lastimosamente estos se fueron integrando a ciertos contenidos del área de ciencias sociales, que supuestamente se trabajaba; mas considero que este método hizo que se perdiera la esencia del civismo patrio que se inculcaba desde las escuelas.


Hoy vemos tristemente a estudiantes que se aprenden el himno nacional pero no saben que significan sus estrofas o las palabras que la componen; de igual forma los demás símbolos patrios los conocen superfluamente. El valor y el respeto a estos se ha perdido según va pasando las generaciones.


¿De dónde se debe inculcar a nuestros estudiantes esos valores?


Muchos dirían de las familias… Razones tienen al responder ya que estos reciben en el hogar las primeras enseñanzas.

Nadie puede dar lo que no tiene, Jesús dijo en una ocasión conversando con sus discípulos “Ustedes son la sal de la tierra y si esta pierde su sabor con que será sazonada” refiriéndose a la importancia de estos en llevar el evangelio. Ahora bien, esto lo podemos comparar con el papel del educador, nosotros tenemos una misión especial, representamos al maestro de maestro, esto así porque en nuestras manos está la salvación o pérdida de los valores de esas generaciones que pasen por nosotros.


He notado que los valores patrios no están presentes en la mayoría de los educadores jóvenes, (sin generalizar) esto lo digo ya que los valores no se enseñan más bien se modelan y, de este modo el estudiante lo aprende, no se debe decir cuando se está educando has esto o aquello si yo no lo hago; de ninguna manera puedo dar lo que no tengo.


Por lo que considero que, si queremos rescatar nuestra sociedad y que las nuevas generaciones en vez de ir en contra de la sociedad sean defensores de esta, eduquemos en valores, volvamos a los tiempos donde se trabajaba moral y, civismo como asignatura.


 Nosotros como educadores amemos la patria, pero con un amor genuino así solo así podremos dar y rescatar lo que se ha perdido. 

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