Curas y laicos víctimas de abuso van a Vaticano por crisis en Iglesia chilena

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EL MATERO, VATICANO.- Siete curas y dos laicos chilenos víctimas de abusos por parte del párroco Fernando Karadima anunciaron ayer miércoles que viajarán a Roma invitados por el papa Francisco para aportar a la "reestructuración" de la Iglesia y explicar cómo fueron parte de "un sistema abusivo" durante décadas.


Los sacerdotes Francisco Astaburuaga Ossa, Alejandro Vial Amunátegui y Eugenio de la Fuente, que forma parte de un grupo que denunció haber sido víctima de abusos sexuales, abuso de conciencia o de poder, ofrecieron hoy una rueda de prensa para detallar su visita al Vaticano entre el 1 y el 3 de junio.

Este encuentro servirá "para dar voz a quienes han sufrido de abuso o han acompañado a personas abusadas", señalaron los religiosos presentes, quienes manifestaron sus ansias de "aportar para evitar que existan más víctimas".

"Para nosotros es muy importante colaborar para que las víctimas ya no existan", dijo el presbítero Alejandro Vial, párroco en el municipio santiaguino de Puente Alto.

A los ya mencionados se suman los presbíteros Javier Barros Bascuñán, Sergio Cobo Montalba y otras cuatro personas que prefirieron mantener su identidad en reserva para resguardar su privacidad "frente a esta delicada situación", afirmaron los religiosos en una declaración conjunta.


Se trata de cinco curas que sufrieron de abusos y otros dos que han asistido a las víctimas en su recorrido jurídico y espiritual, como es el caso de Astaburuaga, quien por primera vez habló sobre su experiencia ante la opinión pública.

"Es una alegría poder contar lo que han significado estos veinte años. Como sacerdote haber estado cerca, acompañar a las víctimas, escucharlos. Significa un gran consuelo estar con el papa; una gratitud inmensa", enfatizó Astaburuaga, quien atendió a las acusaciones realizadas por Juan Carlos Cruz y James Hamilton contra Karadima.

Este es el segundo encuentro que Francisco sostendrá con víctimas de Karadima, condenado el 2011 por la Justicia canónica a una vida de reclusión y penitencia por los abusos sexuales que cometió a la cabeza de la parroquia El Bosque, ubicada en un barrio acomodado de Santiago.

Lo particular es que esta vez los denunciantes son los propios sacerdotes y no solo fieles, quienes se hospedarán en la residencia del pontífice en Santa Marta y tendrán un primer encuentro con el papa el 2 de junio.


"Queremos manifestar nuestro agradecimiento al santo padre por esta invitación, que se enmarca en su intención de desarrollar un proceso sinodal para alcanzar el restablecimiento de la justicia y la comunión", aseveraron los sacerdotes a la prensa.

Los religiosos reafirmaron la línea de "tolerancia cero" a los abusos de toda índole que expuso el papa Francisco en una anterior misiva, y se mostraron proclives a las sanciones judiciales para los culpables.

Abogaron también por el fin de "esa estructura de poder que ha permitido que ocurran todo este tipo de abusos", que "restringen voluntades y las condicionan", advirtió Eugenio de la Fuente.

"Hay un llamado directo (del papa) a cambiar los procedimientos por lo que ha sucedido en Chile. El papa constató que hubo problemas y que existía una crisis en la Iglesia", añadió.

El grupo que viajará a Roma expondrá diversas problemáticas y soluciones al pontífice, en sintonía con la reestructuración de la Iglesia que propuso el mismo Francisco, motivado por el destape de un centenar de casos de abusos sexuales por parte de esta institución en Chile.

"La mayoría de estas personas" ya entregaron sus testimonios a los enviados del papa al país suramericano para esclarecer los casos de abusos y encubrimiento, monseñor Charles Scicluna y el español Jordi Bartomeu, quienes elaboraron un informe sobre el tema.

Pese a las críticas que ha recibido el catolicismo, los sacerdotes remarcaron hoy que la pedofilia "es un mal que afecta a toda la sociedad", y no "un elemento de la Iglesia", y anunciaron que no darán más declaraciones públicas sobre este encuentro hasta su retorno a Chile.

El papa Francisco ha puesto sus ojos en Chile desde que visitó este país en enero pasado y fue alerta sobre casos de encubrimiento y abusos sexuales que ocurrían por parte de miembros de la Iglesia.

En un principio, el pontífice defendió a uno de los acusados de cubrir a Karadima, el obispo de Osorno Juan Barros, pero luego se disculpó con las víctimas y citó a todo el clero chileno a Roma para abordar posibles soluciones.

En este acercamiento, los 34 obispos pusieron sus cargos a disposición del Vaticano, y esperan ahora una respuesta de la máxima autoridad eclesiástica, que podría llegar en algunos meses más. 

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