​​Vacunarse es una decisión.

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Lucila



En la República Dominicana algunos espacios en el contexto de los poderes del Estado han estado atacados por la pandemia, tal es el caso de la cámara de diputados, una centena de personas infectadas por la pandemia del COVID-19 y en menor proporción surge también en los senadores.


De esa misma forma en las empresas que han continuado el trabajo presencial también han sufrido los efectos del coronavirus en distintas formas en sus colaboradores. En tal sentido algunas instituciones han decidido promover una vacunación total en las empresas e impedir a los no vacunados continuar sus labores si no pueden presentar la tarjeta de vacunación.


Esta tercera ola del COVID-19 obliga a tomar decisiones hasta apresuradas, es muy deprimente ver el sufrimiento de un ser humano, observar como muere poco a poco sin encontrar un lugar de atención, esa razón creo mucho pánico al inicio de la pandemia en marzo 2020, el costo de un paciente infectado por este virus recluido en un centro asistencial es muy costoso, en tal sentido al Estado dominicano puede ser muy lesionado en su economía y detención de su desarrollo a consecuencia de la pandemia.


Al iniciar el proceso de vacunación se ha apegado a la misma como la única forma de ayudar a detener esta pandemia aun con la conciencia de que esta tercera ola llega cuando la vacuna está muy avanzada,  se esperaba una reducción significativa de los contagios. En cambio como reacción a todo esto, los sectores de la economía que son afectados por los constantes toque de queda le conviene medidas más drásticas con los ciudadanos que no están de acuerdo con recibir la vacuna.


En el día de ayer el senado de la República aprobó una resolución que exige la tarjeta de vacunación en los lugares públicos y de lo contrario impedir la entrada, pero aun vacunados se exige el protocolo de uso de mascarillas y lavado de manos, que son efectivos si las personas tienen un concepto de higiene. En todo el mundo se dijo que la vacuna no era obligatoria, pero las circunstancias obligan, eso hay que entenderlo.


Lo que se está mirando es un cambio en la mentalidad de los directivos en las instituciones productivas, iglesias y otras organizaciones, generando una revolución en apoyo a que toda la población sea protegida por medio de la vacuna.


Según la resolución del senado lo que se especifica es impedir la entrada a los espacio públicos, expendios de alimentos, vehículos de transponte, bancos, restaurantes de personas sin vacunarse, en lógica matemática y en términos connotativo en Lengua Española, se está claro la exigencia de la vacuna.


La resolución ha sido de forma rápida debido a la emergencia provocada por la tercera ola del coronavirus en la república dominicana. La cámara legislativa expresa muy claro que su intención es impedir la propagación de la pandemia y preservar la salud del pueblo dominicano.


La decisión se toma en atención a la resistencia de las personas a la vacuna a pesar de los esfuerzos del gobierno por proteger la población. En consecuencia la meta de lograr una inmunidad de rebaño está lejos de cumplirse.


La resolución autoriza al gobierno a tomar las medidas necesarias atendiendo al uso de sus facultades que le confiere el Estado de impedir el libre tránsito, reuniones y teteos.


Finalmente la vacuna según el recorrido que llega en la república dominicana terminará concitando el apoyo de toda la ciudadanía, los intelectuales, comunicadores, empresario han elevado la bandera en apoyo a que la población sea inoculada con la vacuna del COVID-19.

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