Joana Bonet: Por ser mujer, muchas lo lograron todo, excepto la felicidad

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El Matero, Madrid.-Un viaje a través de la construcción de la identidad femenina de la mano de mujeres históricas, así es el último libro de la periodista y escritora Joana Bonet, dónde explora el “cómo te haces mujer”.

“El libro pretende despertar la conciencia del recorrido vital que ha tenido cada una de las mujeres en su propia vida para hacerse mujer”, cuenta Bonet sobre “Fabulosas y rebeldes” (Editorial Destino), donde recupera la voz de mujeres históricas que “lo lograron todo excepto la felicidad por ser mujer”

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“No quiero contribuir a seguir oscureciendo la vida real de las mujeres. Por eso, cuento mi aborto a los 18 años en Londres, cuando aún no estaba legalizado en España”, ha confesado la periodista durante una entrevista con Efeminista.

Reflexión sobre la condición de ser mujer

“El feminismo de las jóvenes nos hace ver todo lo que hemos tragado las mujeres con inquina sin muchas veces reflexionar sobre nosotras mismas”

Pregunta.- En “Fabulosas y rebeldes” reflexiona sobre la condición de ser mujer a lo largo de los años, desde finales del franquismo hasta la actualidad, ¿cómo ha sido esa evolución?

Respuesta.- La transformación de las mujeres ha sido galopante. Hace menos de cinco años la palabra feminismo creaba rechazo, era una palabra peluda, una palabra que incluso las propias mujeres la utilizaban con edulcorante, con sacarina.


Hoy todas las luchas que emprendieron las mujeres de mi generación, y que tenían que ver con derechos no conseguidos, se están completando con la nueva ola, la cuarta ola del feminismo, protagonizada por jóvenes. La mayoría de ellas ya han recibido el testigo de las cátedras de género, salen de las universidades, del sindicalismo y acuñan el feminismo como principal razón ideológica y con una convicción muy profunda.


Su feminismo quizás es más conceptual que el nuestro, pero muy necesario, porque se dedica a interpretar y detectar micromachismos. Y porque, también, nos hace ver todo lo que hemos tragado las mujeres con inquina sin muchas veces reflexionar sobre nosotras mismas.


P.- ¿Cuál es el objetivo de este libro?


R.- Mi libro pretende despertar la conciencia del recorrido vital que ha tenido cada una de las mujeres en su propia vida para hacerse mujer. Recordemos que hasta ahora siempre hemos escuchado decir “hazte un hombre” pero, en cambio, nunca hemos escuchado decir “hazte una mujer” o “cómo te haces mujer”. Y sin duda es un camino, una construcción, que desde Simone de Beauvoir hasta tantas otras, como Annie Ernaux, el último premio Formentor 2019 y ella habla de la importancia que ha tenido el “cómo se hizo mujer” en sus libros con sesgo autobiográfico, como casi una etnóloga de sí misma.

P.- Este camino lo recorre a través de las voces de cuarenta mujeres “fabulosas y rebeldes”, ¿por qué a través de ellas?

R.- Son las mujeres que me han acompañado desde niña en mis lecturas. Las Brontë en mi juventud o Sylvia Plath que decía “a mi lo único que me satisface es sacar sobresalientes y que los chicos me hagan caso” y es lo que me pasaba a mí a los 14 años o a los 15.

Estas mujeres te van enseñando o mostrando sugerentes maneras de ser mujer y en la primera parte del libro, en la que cuento momentos biográficos claves en la construcción de mi identidad femenina, voy inoculando el legado de todas estas mujeres. Entre las que están las intelectuales como Susan Sontag, están las malditas o las chicas malas desde Dorothy Parker hasta Janis Joplin.


“Lo lograron todo excepto la felicidad por ser mujer”

P.- ¿Qué importancia tiene reivindicar y recuperar todas estas voces históricas?

R.- En nuestra infancia apenas teníamos referentes, no porque no existieran, sino porque a las mujeres les habían privado del espacio público. Nosotras buscábamos mujeres inspiradoras que hubieran hecho cosas, que fueran alguien más allá de bustos hablantes y fuimos encontrando oro en ellas.


Por lo tanto yo creo que es importantísimo fijar la memoria de las mujeres, lograr también que haya nombres de mujeres que entren en el canon. Porque sí que son, por ejemplo, Maruja Mallo, una gran artista, pero nunca ha estado en la centralidad de la vanguardia artística como otros autores hombres.


Me interesan mucho también estas mujeres, que algunas fueron verdaderamente prodigios y casi todas talentosas, lo lograron todo excepto la felicidad por ser mujer, y a mí me gustaría que esto no volviera a ocurrir.


P.- ¿Es más difícil alcanzar la felicidad para las mujeres?


R.-Hay una carga muy grande, hay una ocupación con K. Hasta ahora lo ha sido porque nos han privado de muchísimas oportunidades y derechos, no tanto los hombres, sino el sistema.


También creo que a los hombres les ha hecho muy infeliz la masculinidad ortodoxa, esa masculinidad de un hombre como fuerte y proveedor y orgulloso y ambicioso. Hay muchos hombres que no se sienten así y han tenido que cargar con esta máscara, porque era lo que se esperaba de ellos y si no eran unos mindundis.

Por lo tanto, yo reivindico la feminidad en plural y la masculinidad en plural

“Cuento mi aborto a los 18 en Londres, cuando aún no estaba legalizado en España”


P.- En el libro expones temas que, como dice, a las mujeres de su generación “os aconsejaron callar”. Uno de estos temas es el aborto, ¿sigue siendo “una cuestión colectiva y política”, como decía de aquellos años?

R.- Sin duda, es una cuestión colectiva y política que parece que en los años 80 ya se había superado, cuando se legalizó y cuando por fin se detuvieron los abortos clandestinos que provocaron la muerte de tantas tantas mujeres.

No he querido omitir algunos episodios de mi vida que fueron fundamentales en la construcción de mi identidad femenina. No quiero contribuir a seguir oscureciendo la vida real de las mujeres. Por eso, cuento mi aborto a los 18 años en Londres, cuando aún no estaba legalizado en España. Cuento cómo pasé de virgen a chica embarazada, casi siendo niña, y todo lo que ello comporta y cómo esto determina nuestra sexualidad.


Y también me interrogo por qué lo hemos callado tanto, por qué las mujeres nos hemos sentido que debíamos de guardar este secreto casi en la clandestinidad moral o ética. Y hemos acallado este lastre, que lejos de superarlo, todo lo contrario, hemos prolongado esa agonía conceptual de enfrentarnos con nuestro cuerpo, con nuestra biología y nuestro proyecto vital e intelectual.

“Respetemos a través del amor”

P.- Otro tema que tratas es cómo se relacionan las mujeres con el amor, ¿cómo es esta relación?

R.- Por un lado, si lo negamos es una amputación emocional; por otro lado, si lo intelectualizamos también perdemos sentimiento.


Pero sin duda, tenemos que trabajar las mujeres en el constructo del amor romántico. Debemos permitirnos sentir, pero sobre todo debemos de pensar que no podemos estar perdiendo tanto tiempo esperando una llamada y paralizando nuestra vida. Debemos de pensar que no hay nada por delante de nosotras que nos pueda invalidar.

Respetemos a través del amor y sepamos construir un amor a cuatro manos, que es posible. Hay hombres y compañeros que precisamente están muy lejos del ideal de ‘malote’ que tanto ha interesado a las mujeres fugazmente. Porque hay que diferenciar el amor pasión del amor construcción, del proyecto de vida que es el amor a cuatro manos.

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